9.4.11

Nuevos Autores. Cristina Roswell

Que no se diga que las tías no estamos haciendo cosas chulas dentro del género fantástico. Cristina Roswell es una chica joven, pero con las cosas claras y el empuje y la constancia necesarias para llegar lejos. Y escribe muy bien. Sus historias tienen una cualidad importante: interesan y son emocionantes, con diálogos bien llevados y escenas que se suceden de manera que no puedes dejar de leer.

 

Por eso sé que Cristina tiene mucho que ofrecernos. Lo sé yo, las personas que hemos podido leer sus textos y la agencia literaria Julio F. Yañez, que acaba de ficharla como uno de sus nuevos valores.

 

Cristina RoswellCristina Roswell nació en Murcia, ciudad en la que ha vivido siempre y donde compagina su labor literaria con los estudios universitarios de Historia del Arte.

Su afición por la escritura empezó de pequeña, escribiendo las continuaciones de películas o libros que le gustaban. Pero no se tomó en serio lo de “ser escritora” hasta mucho más adelante, cuando, en el 2004, comenzó a escribir su primera novela (que terminaría seis años después). Esta obra, su trabajo más importante hasta la fecha y el último terminado, ha requerido varios años de documentación por el tema y personaje histórico alrededor del cual gira: el mito del vampiro en Europa del Este y Vlad el Empalador, el sanguinario príncipe valaco origen de la figura del conde Drácula.

Es con este escrito con el que ha zarpado en su particular “odisea editorial”, como le gusta llamarla, y en la que se encuentra embarcada actualmente. Ahora mismo está a la espera de respuesta de varias editoriales que evalúan su manuscrito. Y como el que espera, desespera, mientras tanto se dedica a continuar sus estudios, escribir mucho y leer otro tanto.

El resto del tiempo libre lo reparte entre el cine y otros hobbies más “frikis” como la pintura de miniaturas y el coleccionismo de figuras de personajes relacionados con el cine y la televisión.

Retomando la parte literaria, además de la novela que intenta publicar, cuyo título guarda celosamente, también es la autora de la novela “online” (o “blog-novela”) “Lykaon. Memorias de una mujer-lobo” que inició en verano de 2009 y que empezó a publicar primero a través de un blog y luego en la web: www.memoriasdeunamujerlobo.com

Cuenta igualmente con varios relatos y artículos de fantasía y terror (sus géneros preferidos) publicados en portales como Sedice, la revista virtual Aurora Bitzine, y la web Tumba Abierta.

Además, utiliza su blog para subir reseñas de libros de autores noveles españoles, y como medio de información sobre su camino hacia la publicación.


Sinopsis:

Cuando Ángela eligió a Vlad el Empalador, el antiguo voivoda valaco origen de la figura del conde Drácula, como protagonista de su tesis doctoral, no podía imaginar que aquella simple decisión marcaría el resto de su vida y tal vez, incluso, su muerte.

Cuando se embarcó rumbo a Rumania, dispuesta a desenmarañar los hilos de las leyendas del viejo continente, no podía saber que terminaría enredada en ellos.

Tampoco que descubriría que cinco años de estudios de Historia no son de ayuda cuando ésta decide atraparte entre sus páginas… o entre los muros de un castillo.

Un país anclado en el pasado, supersticiones, asesinatos, aullidos y gritos en la noche.

Un legado, un hombre con un gran secreto. Luchas de poder y traiciones.

Y la sangre, como inicio y fin de todo.

A partir de su estancia en un castillo de Transilvania, Ángela comprobará que la línea entre la superstición y la Historia no está tan claramente marcada. Y lo que empezara como un simple viaje de documentación se convertirá en un infierno del que quizás no quiera o pueda salir.

Fragmentos:
Leí atentamente la introducción del manuscrito. El cuaderno recogía los resultados de las investigaciones llevadas a cabo por un médico del siglo XV, Ahmad al-Qasim, a lo largo de dos años, desde 1471 a 1473. Dichas investigaciones giraban en torno a una extraña anomalía encontrada en la sangre de dos sujetos que presentaban características fuera de lo común.

       Pasé las páginas para ver a qué se refería exactamente, dado que no especificaba mucho más, y encontré una hoja dedicada a los sujetos en cuestión.

       El individuo denominado “Alpha” era un chico de dieciséis años, descrito como un varón de complexión atlética y constitución fuerte, altura por encima de la media, pelo negro, ojos verdes y piel muy clara, y que nunca desde su nacimiento había padecido ningún tipo de enfermedad. En cuanto al sujeto “Beta”, entre paréntesis “Alpha-B”, se trataba de una chica de la misma edad, hermana melliza del anterior. La descripción era similar a la del chico, aunque especificaba que su altura era ligeramente menor y su pelo de color castaño oscuro. Coincidían en todo lo demás.

       Encontré un dibujo a pluma de cada uno de los adolescentes. Ambos se encontraban de pie con los brazos por detrás de la espalda, en actitud muy formal, pero tenían el aspecto de cualquier chico y chica de su edad, sólo que vestidos según la costumbre de la Edad Media. Lo que me llamó la atención fue el lugar que aparecía junto a la fecha, a los pies del dibujo: España, 1471.

Al seguir leyendo comprobé que la posibilidad no era tan descabellada, pues mis suposiciones acerca del recelo del doctor por la naturaleza de los chicos resultaron ciertas.

       “Los sujetos muestran una anómala y alarmante dependencia de la ingestión de sangre humana que se ha visto incrementada con el paso de los años. Los intentos por privar del suministro de sangre resultaron, en un principio, en un aumento progresivo de su agresividad y en una disminución de la resistencia y fuerza de los individuos” El médico daba a entender a continuación que varios de sus ayudantes habían sido atacados por los chicos, quienes se mostraban “ausentes de cualquier vestigio de humanidad, como si su instinto animal hubiera sepultado su raciocinio, similares a dos bestias salvajes luchando por no morir de inanición.”

       Sed de sangre, ataques violentos, comportamiento animal... Desde mi llegada a Rumania no había dejado de intentar separar las supersticiones de la realidad; sin embargo, a cada paso que daba, esa línea se hacía más difusa.

       —Los vampiros no existen. Todo tiene una explicación.

       Me sorprendí a mí misma diciendo esas palabras en voz alta, pero había llegado a un punto en el cual necesitaba oírlas. Porque cuanto más leía, cuanto más veía, más me costaba realizar esas dos afirmaciones.

       Ionela pareció oírme, ya que separó la cabeza de la puerta y la giró hacia mí. Al reparar en lo que estaba leyendo abrió la boca para decirme algo, pero mi voz se adelantó tanto a la Lógica como a ella.

       —¿Existen los vampiros?

       Las palabras parecieron flotar en el aire en una especie de eco debido al silencio que nos rodeaba. Oí a la Razón hacerse añicos contra el suelo, escuché el golpe seco del Escepticismo estrellándose contra la pared.

       Y, por encima de todo, los meses de investigaciones para la tesis cayendo al fondo de una gran papelera.

Cuando recuperé la consciencia, lo único que sentí fue un intenso dolor de cabeza. Lo único que vi fue oscuridad.

       Gemí suavemente ante los intensos pinchazos que parecían aguijonear mi cerebro de manera intermitente, y miré a mi alrededor intentando distinguir algo en la profunda oscuridad. No atisbé ni el más leve indicio de luz.

       —¿Dónde estoy...? —susurré, arrepintiéndome de ello casi al momento: el sonido de cada letra e taladró los tímpanos.

       Al intentar moverme comprobé que no se trataba sólo de la cabeza, me dolía todo.

       Cerré los ojos con fuerza, manteniéndolos así unos instantes, con la esperanza de que mis retinas se acostumbraran a la falta de luz, pero cuando volví a abrirlos seguía embutida en la misma oscuridad. El pánico empezó a apoderarse de mí ante el pensamiento de que aquella ceguera no fuera fruto de la ausencia de luz.

       Rápidamente intenté levantarme, apoyándome en el suelo, pero antes de erguirme por completo, mi cabeza chocó contra el techo con un golpe sordo. Gemí de dolor y el miedo se aferró con fuerza a mis pulmones impidiéndome respirar con normalidad. Cuando palpé las paredes que me rodeaban, con las muñecas aún atadas a mi espalda, comprobé que aquellas estaban a medio metro de mí. El terror me abrazó desde dentro y grité. El sonido de mi voz rebotó en las paredes y regresó a mí golpeándome como un saco de boxeo.

Ya pensaba en volver cuando, al levantar la vista de nuevo, la vi.

       Se encontraba a unos tres metros, observándome con una mirada ausente. El vacío es lo que me pareció encontrar al asomarme a sus ojos... un vacío tal que casi sentí vértigo, y no pude evitar dar un paso atrás.

       —Anna... —me obligué a decir su nombre aunque sentía que la joven no estaba ahí realmente.

       La muchacha me imitó a la inversa, y dio un paso hacia mí. Fue un paso dubitativo, inseguro, como si le costara levantar el pie; de hecho, lo arrastró haciendo un surco alargado en la nieve.

       —Estaba preocupada, Anna... —reparé en que también ella tiritaba—. ¿Por qué te has quitado el abrigo?

       Separó los labios como si fuera a responder, pero no lo hizo. Simplemente dejó la boca entreabierta, exhaló formando con su aliento una nube de vaho, e inclinó la cabeza hacia un lado entre leves espasmos mientras su pecho se agitaba cada vez más rápido, al ritmo de su respiración.

       Su mirada recorrió mi cuerpo, examinándome de forma extraña, y retrocedí instintivamente. Anna volvió a imitar mi movimiento en sentido contrario, y dio otro paso torpe mientras inclinaba la cabeza hacia delante, mirándome a los pies a la vez que extendía su brazo derecho hacia ellos, como indicándome que parara.

       —Estás asustándome... —murmuré. Miré a mi alrededor y decidí dar un paso en otra dirección. En lugar de hacia atrás, moví un pie hacia un lado, rumbo al árbol más cercano.

Blog de la autora: +Ardeal+ Odisea de una escritora novel por el mar literario

15 comentarios:

R.F. Yáñez dijo...

Mira, y yo que tengo a Cristina desde hace un tiempo en Twitter (si tú también tienes, Susana, agrégame al @RFYanez).

Da gusto ver que se apoyen entre ustedes, chicas.

Las dejo a las dos invitadas a mi blog nuevo (Palabras con Bolas se va despidiendo ya) www.dedobediente.blogspot.com

Saludos.

Rodrigo.

Susana Eevee dijo...

Rodrigo, no tengo Twiter :(

¡Un saludo!
Susana

Luisa dijo...

Hola, Susana.
Le deseo a Cristina todo lo mejor con esta novela.
Los fragmentos me han parecido geniales. He seguido su andadura en busca de agencia o editorial, casi desde el principio, y me alegro enormemente por ella, y de ver que su esfuerzo ha dado frutos. Eso nos da ánimos a los que todavía estamos metidos hasta el cuello en ese difícil trago.

Un beso a las dos.

Susana Eevee dijo...

Un beso para ti también, Luisa.

Ya verás, poco a poco todos saldremos adelante :)

Roswell dijo...

Susana: gracias por la entrada, te ha quedado muy muy bien, pero no esperaba menos de una profesional como tú :)

Rodrigo: me paso por tu blog ahora mismo. ¡Gracias por la invitación!

Luisa: muchas gracias por tus deseos y tu comentario. Me alegro mucho de que te guste lo que has leído y espero que también te guste el resto del libro cuando se publique si te decides a leerlo :)

¡Besos para los tres!

-Cristina

María (anxana) dijo...

Hola Susana,
He tenido la suerte de leer algunos de los capítulos de la novela de Cristina y te digo de todo corazón que es maravillosa. Su forma de escribir engancha, sus frases se suceden de una forma rápida y descriptiva que consiguen que te sumerjas en la historia sin apenas darte cuenta, al cabo de un rato es casi imposible no mirar por encima del hombro para asegurarte de que ahí no hay nadie.
Esta chica va a triunfar, no tengo ninguna duda.
Mucha suerte para todos.
María.

ftemplar dijo...

Yo he tenido la suerte de leer la novela entera. Y ver todo lo que puede ofrecer en sus textos.

No se le puede desear más que una cosa, paciencia. Cristina sabe porqué se lo digo.

Y es que con su historia, todo le irá rodado. ;)

Un saludo y abrazo a ambas (Susana y Cristina)

Fer

Javier Pellicer dijo...

¡Qué gran noticia para Cristina! Es genial ver que la gente a la que he seguido en mayor o menor medida va haciéndose un hueco en este dificilísimo mundo de la literatura. Me alegro mucho por ella y esperaré a la publicación para, en la medida de mis posibilidades, apoyarla.

Un abrazo, Susana!! :)

Neovallense dijo...

Los capítulos que me he leído de la novela de Cristina me gustaron muy mucho, seguro que consigue que se la publiquen ^^

Por cierto, Susana, ayer mismo me llegó tú novela (y además bien acompañada por otras tres más) a casa, espero leérmela pronto.

Un saludo.

Susana Eevee dijo...

María, opino igual que tú. Lo que he leído de Cristina me ha encantado. Yo también le deseo mucha suerte.

Un saludo :)

Susana Eevee dijo...

Fer, Cristina se ha impacientado un poco, pero en realidad le ha ido todo rodado.

Yo creo que su éxito demuestra que si se ofrece un buen trabajo que interese al lector, más tarde o más temprano las agencias y editoriales responden.

Un abrazo :)

Susana Eevee dijo...

Hola, Javier. Hacerse un hueco no es fácil, pero con trabajo y tesón se consigue. Yo también me alegro mucho por Cristina.

Abrazos :)

Susana Eevee dijo...

Hola, Neo. Ojalá se publique pronto la novela de Cristina porque tengo muchas ganas de leerla. Por lo que he leído hasta ahora me parece que me va a gustar.

Me alegra muchísimo que tengas mi novela. Ya me contarás qué te parece, Neo. Gracias por comprarla y querer leerla.

Un abrazo :)

Anabel Botella dijo...

Mucha suerte a Cristina, una paisana mía.

Virginia Sobreira (Cloe) dijo...

Me alegro muchísimo por Cristina y ojalá que muy pronto alguna editorial se haga con su novela que, por lo que he podido ver por los fragmentos, pinta muy pero que muy bien.